A finales de cada año, el debate sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vuelve al centro de la conversación laboral. El Gobierno ya ha avanzado que la subida del SMI para 2026 será significativa, en línea con la tendencia de los últimos años. Pero ¿qué podemos esperar realmente y cómo afectará a trabajadores, autónomos y empresas?
Una subida que seguirá marcando el ritmo del mercado laboral
Desde 2018, el SMI ha experimentado incrementos históricos en España, pasando de 735,9 € a 1.134 € mensuales en 2025, según las últimas revisiones.
Si se mantiene el compromiso político de alcanzar el 60 % del salario medio nacional, todo apunta a que el SMI de 2026 podría situarse entre los 1.180 € y los 1.200 € mensuales en 14 pagas.
Más allá de las cifras, este aumento tendrá repercusiones directas en el coste laboral de las empresas, en las bases de cotización y en la economía doméstica de miles de trabajadores con sueldos ajustados.
Efectos en cotizaciones y costes laborales
El incremento del SMI no solo implica una mejora del poder adquisitivo, sino también un aumento en las cotizaciones a la Seguridad Social.
Las empresas deberán revisar sus bases de cotización mínimas, ajustar las nóminas y actualizar los costes en sus previsiones presupuestarias.
En sectores con alta proporción de salarios próximos al mínimo —como la hostelería, el comercio o el empleo del hogar—, el impacto puede ser especialmente relevante. En cambio, para los trabajadores, la subida puede traducirse en una mejora en sus prestaciones futuras y en una mayor estabilidad económica.
¿Y qué pasa con los autónomos?
Los autónomos tampoco quedan al margen. Si finalmente el SMI se sitúa en torno a los 1.200 €, las bases mínimas de cotización también se ajustarán, lo que supondrá una cuota ligeramente superior, especialmente para quienes tributan por la base más baja.
Sin embargo, también se traduce en mayores coberturas sociales y mejores prestaciones por cese de actividad o incapacidad temporal.
Cómo prepararse desde ya
Tanto si eres empresario como trabajador, el cierre de año es el mejor momento para planificar el impacto del nuevo SMI.
Las asesorías laborales recomiendan revisar contratos, nóminas y previsiones de costes antes de la entrada en vigor de la nueva cifra.
Una gestión anticipada evita tensiones de tesorería y permite cumplir con las obligaciones legales desde el primer mes del año.
Además, quienes gestionan equipos deben valorar cómo esta subida puede afectar a las estructuras salariales internas, para evitar desajustes entre categorías o brechas salariales involuntarias.
En resumen
El Salario Mínimo Interprofesional de 2026 será, con casi total seguridad, un nuevo paso en la política de mejora salarial en España.
Su impacto será desigual, pero innegable: incrementará el poder de compra de muchos trabajadores y obligará a las empresas a afinar su planificación económica.
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Planificar hoy es la mejor garantía de tranquilidad mañana.
