El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha presentado una propuesta que podría transformar de nuevo el sistema de cotización de los trabajadores autónomos en España. Tras la implantación del modelo de cotización por ingresos reales en 2023, el Gobierno busca ahora ajustar las cuotas de la Seguridad Social durante los próximos tres años (2026-2028), con el objetivo —según sus palabras— de reforzar la sostenibilidad del sistema y equiparar derechos entre autónomos y asalariados.
Sin embargo, la propuesta ha generado inquietud entre el colectivo, especialmente entre quienes tienen rendimientos más bajos. Las nuevas tablas —que ya han empezado a circular en los borradores oficiales— prevén un incremento progresivo de las cuotas mínimas, mientras que los autónomos con mayores ingresos verán subidas más significativas.
Según el planteamiento actual, un autónomo con ingresos netos de hasta unos 670 € mensuales pasaría a pagar una cuota de unos 217 € al mes en 2026, que aumentaría hasta 252 € en 2028. En el extremo opuesto, los profesionales con rendimientos superiores a los 6.000 € mensuales podrían llegar a abonar más de 1.200 € mensuales dentro de tres años. La medida forma parte de un calendario de ajustes que busca que todos los autónomos coticen en proporción directa a lo que realmente ganan, una idea que desde el Ejecutivo se defiende como “más justa y solidaria”.
No obstante, las principales asociaciones del sector —como ATA, UPTA y UATAE— han manifestado su desacuerdo con la propuesta inicial. Denuncian que la subida afectará especialmente a quienes ya se encuentran en tramos de ingresos más bajos, justo en un momento de ralentización económica y aumento de costes operativos. Desde ATA señalan que “no puede hablarse de justicia contributiva si un autónomo que apenas llega al salario mínimo debe destinar más de un tercio de sus ingresos a la Seguridad Social”.
El Gobierno, por su parte, defiende la medida recordando que cotizar más no solo implica una aportación superior, sino también mejores coberturas sociales y pensiones futuras. La ministra Elma Saiz subrayó recientemente que “la reforma busca proteger mejor al trabajador autónomo y dotarle de una red de seguridad similar a la del asalariado”.
En el plano político, la propuesta ha abierto un nuevo frente dentro del propio Ejecutivo. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ya ha mostrado su rechazo al planteamiento actual, reclamando que las cuotas más bajas no se vean incrementadas y que se priorice la protección de los pequeños negocios y emprendedores.
Para muchos profesionales, la gran incógnita no está solo en la cifra mensual, sino en cómo se calcularán realmente los ingresos netos y qué nivel de flexibilidad ofrecerá la Seguridad Social para modificar tramos según la evolución económica de cada autónomo. La experiencia de los últimos años ha demostrado que la adaptación al sistema de cotización por ingresos reales ha sido más compleja de lo previsto, especialmente para quienes alternan meses con ingresos muy dispares.
Desde nuestra asesoría fiscal y contable recomendamos a los autónomos analizar con antelación su previsión de ingresos y gastos para 2026, y valorar si les conviene ajustar su base de cotización antes de que entre en vigor la nueva normativa. Anticiparse puede marcar la diferencia entre pagar más de lo necesario o asegurar una cotización equilibrada con respecto a la realidad del negocio.
En cualquier caso, el texto definitivo aún está en negociación dentro de la mesa del diálogo social, por lo que es previsible que haya modificaciones antes de su aprobación definitiva. Lo que sí parece claro es que 2026 marcará un nuevo capítulo en la evolución del régimen de autónomos en España, en un contexto en el que el equilibrio entre sostenibilidad del sistema y protección del profesional independiente sigue siendo el gran desafío pendiente.
